sábado, 12 de enero de 2019
Cuentos de enero
Ñanbí
por Fabiana
El lector
por Montse
Un vuelo de sesenta días
por Pedro
Abejas
por Daniel
El nombrecito
por Rubén
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martes, 19 de junio de 2018
En El libro de la risa y el olvido, Kundera
deja entender que le da un poco de vergüenza tener que ponerle nombre a sus
personajes, y aunque esa vergüenza apenas sea perceptible en sus novelas, en
las que abundan los Tomas, las Tamina y muchas Tereza, es obvia la intuición de
una evidencia: ¿hay algo más vulgar que atribuir de modo arbitrario, con la
pueril intención de lograr un efecto de realidad o, en el mejor de los casos,
sencillamente de comodidad, un nombre inventado a un personaje inventado?
Aunque, en mi opinión, Kundera debería haber ido más lejos: ¿hay algo más
vulgar, en realidad, que un personaje inventado?
Fragmento extraído del
libro HHhH, de Laurent Binet
Cuentos de junio 2018
La casa en la montaña
Autora: Faby
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domingo, 11 de febrero de 2018
La anciana y los gatos
“La anciana y los gatos” es un cuento que J.M. Coetzee leyó en el marco de inauguración de un seminario en la Universidad Central de Bogotá del 8 al 10 de abril del 2013. El autor hizo una lectura en público de su trabajo que revela las conversaciones de un hijo con su madre, la consagrada escritora Elizabeth Costello, con quien el autor recupera uno de sus personajes más emblemáticos que dan nombre a la novela homónima publicada en 2003, poco después de ser galardonado con el Nobel.
La anciana y los gatos
Le resulta difícil aceptar que, para tener esta conversación corriente aunque necesaria con su madre, deba ir hasta donde ella reside, en este pueblo ignaro de la meseta de Castilla, donde siempre hace frío, donde para cenar te dan un plato de frijoles y espinacas, y donde además uno debe mostrase educado con respecto a esos gatos medio salvajes suyos que se desperdigan por todas partes cada vez que entras en la habitación. ¿Por qué, en el crepúsculo de su vida, su madre no puede instalarse en algún lugar civilizado? Ha sido complicado llegar hasta allí, será complicado volver; incluso estar allí con ella será más complicado de lo necesario. ¿Por qué todo lo que toca su madre tiene que ser tan complicado?
Los gatos están por todas partes: hay tantos que parecen dividirse y multiplicarse delante de sus ojos como amebas. También está la presencia no explicada de ese hombre en la cocina del piso de abajo, sentado en silencio, inclinado sobre un tazón de frijoles. ¿Qué hace ese desconocido en casa de su madre?
No le gustan los frijoles, le van a dar gases. Seguir la dieta de los campesinos españoles del siglo XIX solo porque estás en España le parece una muestra de afectación.
miércoles, 4 de octubre de 2017
Consejos de Neil Gaiman
NO ESPERES A LA INSPIRACIÓN

Si sólo vas a escribir cuando estás inspirado, puede que te conviertas en un buen poeta, pero nunca serás un novelista. Porque vas a tener que cumplir con tu objetivo de palabras hoy, y esas palabras no van a esperarte, estés inspirado o no.
Si no estás inspirado, revisa. O bien puedes tener varios proyectos en marcha y dedicarle tiempo a uno o a otro, dependiendo de cómo te encuentres. Esto no es magia, si dejas de escribir, luego es muy difícil retomar el hilo más adelante.
lunes, 2 de octubre de 2017
El arte del cuento. Fannery O'Connor
El arte del cuento
Por Flannery O'Connor.
Traducción de Leopoldo Brizuela.
Siempre he oído decir que el cuento es uno de los géneros literarios más difíciles; y siempre he tratado de descubrir por qué la gente tiene tal impresión de lo que considero una de las formas más naturales y básicas de la expresión humana. Al fin y al cabo, uno comienza a escuchar y a contar historias ya en la primera infancia, y no parece haber nada demasiado complejo en ello. Sospecho que la mayoría de ustedes se habrá pasado toda la vida contando historias; y sin embargo aquí están, ansiosos por aprender cómo se hace.
Hasta que la semana pasada, cuando apenas si había apuntado algunas de estas serenas reflexiones para exponerlas aquí hoy, recibí los manuscritos de siete de entre ustedes me pidieron que leyese, y toda mi seguridad se trastocó. Después de tal experiencia estoy en condiciones de admitir, no que el cuento sea uno de los géneros más difíciles, pero sí que resulta más difícil para unos que para otros.
Aún me inclino a pensar que la mayor parte de la gente posee una cierta capacidad innata para contar historias; capacidad que suele perderse, sin embargo, en el curso del camino. Por supuesto, la capacidad de crear vida con palabras es esencialmente un don. Si uno lo posee desde el vamos, podrá desarrollarlo; pero si uno carece de él, mejor será que se dedique a otra cosa.
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